RRC/México: La economía de México en 2025 enfrenta un panorama complejo. El estancamiento económico se refleja en un crecimiento proyectado del PIB entre 0.8% y 1.2%, según el Banco de México y analistas privados, impulsado por la desaceleración del consumo interno y la caída en exportaciones no petroleras (-2.5% interanual hasta mayo). La inversión fija bruta también muestra debilidad, con un crecimiento de apenas 0.5% en el primer trimestre.
El riesgo de una ligera recesión se acentúa por factores como la contracción del sector manufacturero (-1.3% en el índice PMI de abril) y la incertidumbre derivada de reformas internas, como la judicial, que han generado cautela en los inversionistas. La inflación persiste en niveles elevados, rondando el 5.5% (mayo 2025), presionada por costos energéticos y disrupciones en cadenas de suministro globales. El Banco de México mantiene una postura restrictiva, con tasas de interés en 10.5%, lo que limita el estímulo monetario.
A nivel internacional, la incertidumbre proviene de tensiones comerciales entre EE. UU. y China, la revisión del T-MEC en 2026 y la volatilidad en los precios del petróleo. El peso mexicano se ha depreciado un 8% frente al dólar en lo que va del año, afectando importaciones y costos internos.
Sin embargo, hay oportunidades: el nearshoring sigue atrayendo inversión extranjera directa (US$20 mil millones en 2024), especialmente en sectores automotriz y tecnológico. Para mitigar riesgos, se recomienda fortalecer la estabilidad macroeconómica, incentivar la inversión en infraestructura y diversificar mercados de exportación.
